En Venezuela, hemos estado viviendo una extensa coyuntura económica, tan prolongada como indeseada, que ha sometido a prueba la capacidad de resiliencia de las empresas y trabajadores, fortaleciendo sus liderazgos hacía soluciones responsables que logren la sostenibilidad y sustentabilidad de la fuente de empleo.
Hoy, los sujetos involucrados en el contrato de trabajo, deben mantener su compromiso de estimular la eficiencia, productividad de la empresa a la vez que generan nuevas formas remuneratorias salariales y no salariales, ello en función de la solidaridad social, el aumento de la competitividad de las empresas en el mercado que al final redunda en la estabilidad del centro de trabajo y los trabajadores.
La Ley, permite opciones y alternativas que generen soluciones en ese aspecto y, los administradores de Justicia en Venezuela han venido generando decisiones, que acompañan soluciones flexibles dando prevalencia a la autonomía de la voluntad de las partes y, su determinación para el beneficio del colectivo, evitando costos e implicaciones adicionales que pongan en riesgo la fuente de trabajo.
Este es un mes para conmemorar y celebrar, no sólo las luchas sino también los acuerdos históricos laborales que han permitido avanzar, generar crecimiento, desarrollo sostenido, adaptación a las nuevas realidades que imponen las circunstancias y, que conllevan al bienestar de todos.
Por Luis Augusto Azuaje. Socio Senior


